Tasmania, una isla de ensueño al sur de Australia
Foto: El Demonio de Tasmania
El demonio de Tasmania existe. El irascible dibujo animado y enemigo natural de Bugs Bunny es, en realidad, un marsupial, un feroz carnÃvoro que se alimenta de pájaros y pequeños mamÃferos. Con la boca cerrada parece un simpático habitante del bosque australiano, pero cuando la abre y deja ver sus enormes colmillos, se comprende el porqué de su mote de diablillo. La rata temeraria devenida en cartoon ha hecho internacionalmente famosa a la isla-estado de Tasmania, una porción de tierra en el extremo sur de Australia, frente a la continental ciudad de Melbourne.
Sin embargo, Tasmania nada tiene de infernal. Es tierra de saludables récords mundiales: tiene el aire más puro, el agua más limpia, la flor más alta y el ser vivo más anciano: un pino huon de 4.000 años. Su paisaje es un conjunto de bosques interminables, rÃos
de deshielo, grandes valles, lagos, cavernas prehistóricas, árboles milenarios, playas blancas con mar turquesa, ciudades modernas y villas victorianas. Con 18 parques nacionales, el 20 por ciento de su territorio es Patrimonio de la Humanidad.
Foto: Isla de Tasmania
Una isla única
Su fauna y su flora gozaron de una larguÃsima e ininterrumpida evolución. Eso explica que el demonio de Tasmania, junto a otras raras especies —mamÃferos que ponen huevos, pájaros que cavan hoyos— se hayan reproducido únicamente aquÃ.
A este paraÃso ecológico también lo llaman la «mini Inglaterra», por la atmósfera british
de sus granjas, sus pubs y sus casas victorianas. Sus costas fueron descubiertas en 1642 por el holandés Abel Tasman, pero en 1801 los ingleses la anexaron a su corona. Los británicos pensaron que este lugar tan remoto era el mejor sitio para levantar una cárcel y la construyeron. Los primeros habitantes de la isla fueron, entonces, presidiarios enviados desde Inglaterra y otras colonias británicas. La prisión de Port Arthur funcionó de 1830 a 1870 y hoy, con apasionantes historias de convictos, es una de las visitas ineludibles en Tasmania.
Hobart, la capital, ubicada al pie del monte Wellington —centro de esquà en invierno— y a orillas del rÃo Derwent, es la segunda ciudad más antigua de Australia, después de Sidney.
Muchas casas se conservan tal como fueron construidas en el siglo XIX. Lo más pintoresco de la ciudad, además de su activo puerto, es el Mercado de Salamanca,
donde cada domingo los nativos y los turistas curiosean en una exposición multicolor de artesanÃas, frutas, libros, ropa y flores.Al este de la isla, las playas vÃrgenes de arena blanca y mar turquesa, desde Wineglass Bay y Bat of Fires, nunca están llenas de gente. En la misma costa es imperdible el Parque Nacional Freycinet, con cuevas de rÃos subterráneos y piscinas de aguas termales enmarcadas en una selva de helechos gigantescos. Otra cosa son Cradle Mountain y el área de la Meseta Central, con sus tres mil lagos encadenados al noroeste de la isla. Hay más en Tasmania: bosques y rÃos caudalosos en el Parque Nacional Loer Gordon Wild Rivers; un pueblo minero del far west —Queenstone—; bosques milenarios. Injustamente célebre por su satánico
marsupial, Tasmania tiene mucho de jardÃn de delicias apenas explorado por afortunados viajeros.
Dónde informarse. www.discovertasmania.com.au
VÃdeo de paseos organizados en Tasmania
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