La Fontana de Trevi

En el centro histórico de Roma, más específicamente en la Piazza de Trevi, se encuentra la fuente de agua mas hermosa del planeta: La Fontana de Trevi.
Su nombre es sencillamente fruto de su ubicación, tre-vi es el cruce de 3 calles (3 vías).

Como llegar: para los usuarios del metro (muy conveniente ya que en el centro de Roma el tránsito es un caos), la estación de metro más cercana es la Barberini – Fontana de Trevi (Línea A).
Para aquellos que prefieran el bus (recomendable para aquellos que cuentan con más tiempo y se trasladan de un lugar a otro sin dejar de ver la ciudad), el bus que llega a la Fontana de Trevi es la línea 175 que parte desde la estación Termini.
La Fontana de Trevi tiene sus orígenes en el año 19 A.C., cuando fue descubierto un manantial de agua pura muy cerca de Roma, el cual dio origen a la construcción de un acueducto, en cuya época se construía con una importante fuente, la que hoy conocemos como La Fontana de Trevi.
A través de los años la fuente fue remodelada, siempre conservando su estilo barroco, por varios arquitectos; pero Panini fue quién hizo el último diseño dejándola tal como la conocemos hoy en día.
En la fantástica obre se puede ver, en el centro, a Neptuno siendo remolcado por caballos de mar que son guiados por tritones: uno tratando de domar al caballo (simbolizando la furia del mar) y el otro con un cuerno (simbolizando el mar calmo). Mostrando la abundancia a la izquierda de Neptuno y la salud a la derecha.
Una de las leyendas más populares en el mundo entero está aquí mismo, en la Fontana de Trevi. Se dice que toda persona que arroje una moneda de espaldas a la fuente y por encima del hombro izquierdo (moneda de cualquier valor y origen) , tiene asegurado su regreso a Roma.
Sea cierta la leyenda o no, la verdad es que se acumulan varias monedas al año, se dice que cada semana se juntan 7.000 Euros! que luego son donados a la Cruz Roja y a la gente más necesitada.

La Fontana de Trevi es uno de los atractivos turísticos principales de Europa, por ello es muy difícil poder admirarla a solas (o con poca gente alrededor), así como obtener fotografías panorámicas de dicha obra maestra.
La Fontana de Trevi merece ser visitada de día con su luz natural y de noche con su magnífica iluminación.
Una vez allí se revive aquella escena tan famosa de la película La Dolce Vita, de Federico Fellini, cuando la actriz Anita Ekberg se da un baño en la fuente mientras lo invita a Marcelo Mastroianni a que haga lo mismo.